Hotel Presidente

Hotel Presidente

Una historia que vale la pena contar

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Nuestros orígenes

A fines de la década de 1920, buscando escapar del clima cada vez más hostil en Europa hacia aquellos de origen judío, Chaim Zelig Gudes dejó atrás su pueblo de Maków, Polonia, y a su familia. Se dirigía a Estados Unidos, pero las restricciones hacia los inmigrantes judíos lo terminaron llevando a Costa Rica. Sin dinero y sin hablar una palabra de español, trabajó durante años polaqueando (vendiendo de puerta en puerta), hasta traer a su esposa e hijos al país.

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Inicios

Samuel, el más joven de los seis hijos de Chaim, era carismático, encantador e inteligente, atributos que lo ayudaron a convertirse en un vendedor extraordinario. Al igual que su padre, se dedicó a los textiles, pero también estaba muy interesado en la moda. En sus años de adolescente, manejó una pequeña tienda de botones y cremalleras propia, recorría las calles y visitaba a los clientes de puerta en puerta.

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Amor por la moda y el arte

Cuando ahorraron suficiente, Samuel y su socio Taño fundaron La Dama Elegante, que con el tiempo se convirtió en referencia de elegancia y moda en San José. Al final de cada temporada viajaban en busca de las últimas tendencias internacionales para traerlas a Costa Rica.

Extraordinariamente meticuloso, Taño supervisaba los números de la boutique, mientras que Samuel recibía a las clientas, mostrándoles los productos elegidos en sus visitas a Europa.

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Nuestro nombre

Cuando Kennedy visitó Costa Rica, Samuel y Taño salieron a presenciar la caravana, y escucharon a transeúntes que comentaban la construcción, especulando que se trataba de un hotel construido en honor a la visita del presidente. Al oír “Mirá, el Presidente, el Presidente”, ambos decidieron cambiar el destino del edificio, así como su nombre. Y así, en lugar del edificio de apartamentos que proyectaban, Samuel Gudes y Taño Scriba iniciaron el Hotel Presidente.

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Arte y el Hotel Presidente

El estilo de vida, las excelentes relaciones personales y la gran atención por los detalles hicieron que el hotel gozara del mismo prestigio que las boutiques. Por ejemplo, la artista costarricense Margarita Berthau los honró con dos hermosos murales y el escultor Francisco Ulloa decoró el Salón Las Américas con un hermoso bajorrelieve inspirado en el Salón Dorado del Museo de Arte Costarricense. Berthau les obsequió también con su obra Mural Geométrico, que aún se conserva en exhibición al público como una reliquia familiar y como legado de esta gran artista.

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Amigos famosos y tiempo con la familia

A través de los años, reconocidas personalidades como Armando Manzanero, Oscar D’Leon y La Sonora Santanera se hospedaron en el Presidente, y tocaron en el piano de cola del antiguo Viga Bar.

Durante la década de 1970, este mismo salón fue el escenario de varias bodas, fiestas de quinceañeras, graduaciones y recepciones para importantes eventos políticos y sociales.

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Un capítulo solemne

A fines de la década de 1980, se hicieron planes para ampliar el hotel, agregándole un edificio con 63 nuevas habitaciones. Tristemente, la muerte repentina de Samuel en 1991 no le permitió ver los resultados de este proyecto y también dejó un gran vacío en el negocio de la boutique. Además, la aparición de grandes centros comerciales condujo al cierre de La Dama Elegante y El Caballero Elegante en 1997. Taño Scriba murió ese mismo año.

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Emocionante revitalización

A finales de la década de 1990, el Municipio de San José lanzó un plan para transformar la Avenida Central en un Bulevar Peatonal. Con la colaboración de la empresa privada, incluido el Hotel Presidente, el Gobierno brindó el impulso necesario a la actividad comercial en el centro de San José. Motivado por esta revitalización, el hotel inauguró The News Café, un icónico restaurante que inspiró la llegada de otros restaurantes y cafés.

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Nuevo siglo

La segunda década del nuevo milenio ha traído aún más vida a San José. Muchos jóvenes emprendedores, artistas y profesionales han centrado su atención en el centro de la ciudad. En un esfuerzo por ser parte de estos cambios emocionantes, el Hotel Presidente ha hecho sus propias transformaciones, siempre consciente, sin embargo, de conservar el carácter y el espíritu del edificio y la visión de nuestro tío Samuel.